dimecres, 27 d’abril del 2011

Recuerdos: Capitulo 1


Lo que más recuerdo de todo lo que paso en aquellos tres años de mi vida, es la imagen de Alice en el frío suelo de la cocina. Sólo era capaz de ver sangre, de ver su sangre escapar de su cuerpo, tiñéndolo todo de rojo.


Cuando aquella cría cruzó la puerta de mi apartamento, junto con su padre, no supe si era un niño o una niña. Parecía tener unos diez años, llevaba el pelo casi rozando el pecho, de color ceniza, y tenía unos ojos azules increíbles. Tenia unos rasgos suaves, y la piel tan blanca que, de no haber sido por los ojos, hubiera jurado que era occidental. La niña se escondía detrás de su padre, con gesto asustado.
Había quedado con Jake Redfield para aclarar unos asuntos de trabajo ligeramente importantes, pero en ningún momento pensé que aparecería con una niña de su mano.

En cuanto la abrí y le ví, me di la vuelta sin ni siquiera prestar atención a lo que había a su alrededor. Saqué un paquete de tabaco arrugado del bolsillo trasero del pantalón, y encendiendomelo, le invité a pasar.

- Vamos Jake. Dame la pasta y largate, no quiero líos.-

Al haber cruzado ya medio pasillo y estar en la puerta del salon, me di cuenta que Jake no se había movido del umbral de la puerta. Me giré y en ese momento supe que lo habia vuelto a hacer.

- Christian, tio... necesito un poco más de tiempo...-
- Joder Jake ¿Me tomas por imbecil o que? Necesito la pasta ya, yo también tengo mis deudas-
- Lo siento... no he podido reunir todo el dinero... Te juro que si me das un poco más de tiempo estoy aquí con...-
- Ni de coña.-

Se veia que Jake estaba asustado, pero no pensaba darle más tiempo. Siempre se retrasaba con la pasta, lo tenia mal acostumbrado, no podía dejar que volviera a hacerlo. Pero el no dejaba de insistir, parecia que le fuera la vida.
Steve, en cuanto se dio cuenta de la discusión que estaba teniendo lugar justo detrás suyo, se levanto del sofá dejando el mando de la televisión tirado en él y se acercó a nosotros enfurecido.
- Espera, Steve-
- ¿Que? Este yonky de mierda siempre anda retrasandonos... ¿Es que te da igual el negocio o que?
- Calmate, joder.-

Miré a Jake a la cara explorando su expresión para saber si me mentía y lo que quería era escaquearse, pero su nerviosismo me decía que realmente había intentado conseguir mi dinero sin lograrlo; al menos había tenido las agallas de presentarse allí para decírselo personalmente, no como otros a los que había tenido que hacer una visita la mar de incómoda para ambas partes.

- ¿Qué pasa Jake?- dije finalmente, intentando mantener la calma.
- Lo he intentado Christian... - dijo sin apartar la mirada de Steve que lo observaba con los brazos cruzados a la altura de su pecho.- pero me ha sido imposible...te juro que sí...dame un par de días más...-
- ¿Que?- Dijo Steve alterado - Ni de coña Redfield...-

Se acercó a él ahora aun más cabreado de lo que estaba, si eso era posible, y lo agarró por la camisa. Jake se encogió temeroso y dispuesto a esperar el primer golpe de lo que seguro que iba a ser una paliza dolorosa, pero Steve no llegó a rozarle, pues en el último instante se apartó para dejar ver la razón por la cual todavía no se había movido ni un centímetro de donde estaba desde que havia llegado. Steve paró en seco y se mordió el labio inferior con rabia contenida mientras apretaba los puños deseosos de estampárselos contra la cara a Jake; yo simplemente me quité el cigarrillo de la boca para dejarla entreabierta por la impresión.
La niña estaba asustada, sin duda, y no osaba levantar la vista. Agarrava con fuerza el pantalón de su padre, como si temiera que de un momento a otro la pudiera abandonar. Jake la tenia cogida por los hombros apretándola tanto que me pareció que le hacia daño. Esa fue la primera vez que la vi.

- ¿Que coño significa esto?- preguntó Steve, ardiendo de cólera, pero Jake solo habajó la vista y la fijó en el suelo.

Me giré hacia Steve y pude ver la lucha que estaba teniendo lugar en su interior. Conocía suficientemente a ese tío como para saber que en cuanto le diese permiso, le daría a Jake la paliza que se merecía, así que lo miré ocultando mi nerviosismo y negando levemente con la cabeza; no estava dispuesto a montar una carniceria en mi propia casa. Steve rebufó cabreado, y salió de mi apartamento dando un fuerte empujon a Jake, el qual aun temblava de miedo.

- ¿Se puede saber que significa esto?- pregunté crucando los brazos frente a mi pecho a la espera de alguna explicación razonable.
- Christian por favor... mira...- Dijo dando un pequeño empujón a la niña.- Es mi hija...-

Me sorprendí mucho cuando Jake pronunció esas palabras. No se parecian en nada, no entendia como una niña podia parecer tan frágil e inocente siendo hija de Jake.

- ¿De donde mierdas la has secuestrado?- Me negaba a creer que fuese su hija, no tenian absolutamente nada en común.

Jake pareció ofendido por mi comentario, pero no lo demostró lo más minimo.

- Alice, di “Hola”...-

Jake empujó a la niña aun más obligando-la a acercarse a mi. Cuando por fin levantó la mirada, no pude evitar inspirar de golpe debido a la sorpresa. Sus ojos son algo que todavía no he conseguido olvidar. Grandes, enigmáticos, de un azul increíble. Los mismos ojos que su padre, con el mismo brillo. La única diferencia era que en los ojos de Jake podía ver temor y frustración, mientras que en los de aquella niña tan solo había timidez e incomodidad.
A pesar de las palabras de su padre, la niña no abrió la boca en ningún momento.

- ¿Para que la has traído?- Jake se removió, incomodo.
- Necesito más tiempo...-
- Imposible, sabes que no solo depende de mi...-
- Dos días-
- No-
- Un dia...-
- ¡Jake no lo hagas más dificil joder!-
- ¡Christian dios... dame tiempo!-
Me sorprendí, Jake no solía levantar la voz. No delante de mi. La mocosa también pareció asustarse, pero no estaba seguro de que fuera eso realmente, pues podía ser pánico o simplemente dolor por la fuerza con la que su padre la apretaba por los hombros; parecía que le dolía.
Yo miraba fijamente aquellas temblorosas manos aferrarse a esos pequeños hombros cuando subí la mirada al volver a escuchar mi nombre.

- Christian... por favor... la dejaré aquí como muestra de que volveré...-
- ¿Estas loco o que? La cría no puede quedarse aquí-
- Por favor... doce horas al menos... sabes que no puedo llevármela... no te va a molestar, ya tiene doce años, es mayorcita... volveré aquí mañana por la mañana y...-

Suspiré cansado. Estaba harto de que Jake se presentara en mi casa siempre con las manos vacías y una excusa. Al menos, al final siempre terminaba por darme lo que debía...

- Tienes seis horas...- no sé porqué lo hice realmente, quizás por la pena que vi en el rostro de Jake
- Gracias Christian... Eres un buen tipo... - Su voz sonó triste, sin gota de pasión.

Empujó a Alice suavemente, ella estaba tan aferrada a su pantalón que Jake necesitó un leve tirón para que al fin se soltara. Le dió un beso en la cabeza y se giró para irse, pero en el ultimo momento le detuve.

- Jake- este se giró para mirarme, aún asustado- Una hora más y la cría se va a la calle... sabes que no me importará lo más mínimo...-
- Vas a tener el dinero... tranquilo...-

Jake se fue y el golpe de la puerta al cerrarse sumió mi pequeño apartamento en un silencio absoluto. Miré a la niña durante unos segundos, vi que temblaba un poco y me pregunté si estaría asustada, pero me obligué a olvidar a esa mocosa y a concentrarme en mis cosas.





M.

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